Regreso después de una ausencia algo prolongada a mi pequeño santuario.
Estoy a punto de terminar mi primer semestre de carrera... o algo similar. Sea como sea, el semestre está por acabar. ¿Qué he aprendido? Muchas cosas, en verdad muchísimas. Sin embargo, unas son más valiosas que otras. Estoy sentado en la plaza de mi escuela a 1°C, con las manos descubiertas y portando un suéter blanco, la bata, mi gabardina negra y una bufanda. El pasto está congelado. Supongo que tienen alguna idea del frío que hace. Se preguntarán por qué no estoy en un salón de clase. La respuesta es muy sencilla: no estoy haciendo un examen.
No se preocupen, no me sacaron del examen. No soy un alumno que estaría aquí si le hubieran retirado el examen. Las cosas son un poco más sencillas pero algo más difíciles de creer: la doctora que nos imparte embriología decidió exentarme del examen del tercer parcial. ¿Sorprendidos? No creo que estén más sorprendidos que un servidor. Literalmente me temblaban las manos cuando la maestra me dio la noticia y me dijo que podía retirarme del salón. Torpemente lo hice, y aquí me encuentro, sentado, en medio del frío, con el celular a punto de congelarse y mis dedos igual. Es tan... extraño.
Es semana de exámenes de tercer parcial, y la semana siguiente comienzan los examenes finales (extraordinarios, para mi escuela). No presentaré alguno de ellos por razones que... pues, simplemente no funcionaron como pensé que lo harían. Por eso estoy como estoy: confundido, feliz, y sumamente satisfecho. Es impresionante que los mismos doctores que te imparten clase se den cuenta de lo que eres y que te lo hagan saber sin siquiera tú saberlo. Te hace sentir bien y, en mi caso, me doy cuenta de que muchas cosas se ganan con esfuerzo y trabajo, sin alardeos y sin presunciones. Supongo que así será mi carrera: trabajo arduo, largas horas sin dormir, temas incomprensibles al principio y, después de todo ello, una recompensa del tamaño del mundo, de tu mundo. Saben, siempre se dice que el mundo es tan grande como tú quieras. Si posees una visión pequeña del mundo, tu mundo será completamente limitado y estrecho. Si eres de aquellas personas que se dedica a soñar, a buscar siempre el horizonte y aspiras a algo más que un pequeño mundo, te darás cuenta de que es cierto: el mundo es tan grande como tú lo desees. Un gran amigo mío comentó una vez que estaba listo para comerse al mundo. Yo le respondí que debía comerse al mundo antes de que éste se lo comiera a él. Francamente, las cosas son así: tienes que estar preparado para lo que la vida te lance, porque puede ser que te lance una curva y tú no estés listo para atraparlo. Cuando estudiaba en la secundaria, yo pensaba que el mundo era perfecto. Vivía en mi pequeña burbuja color rosa. Cuando ingresé a la preparatoria, las cosas cambiaron. Me dí cuenta de que el mundo no era como yo creía, que mucha gente sufría y moría diariamente sin que los demás supieran. Momentos así marcan tu vida. Cuando tienes una revelación, lo mejor que puedes hacer es seguir tus instintos. Aquel momento marcó mi vida eternamente, y lo primero que hice fue seguir mis instintos. ¿A dónde me llevaron? A donde estoy ahora: estudiante de medicina de primer semestre, sentado en medio del frío escribiendo una entrada a su blog porque quiere compartir lo que siente, lo que piensa y lo que ha vivido.
Disfruten su día y recuerden que ustedes son los autores de su propia historia, no alguien más.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Confesiones de un médicoblasto
Médicoblasto: un médico en formación, estudiante de medicina (créditos a Luis Lavigne).
Pues bien, han pasado ocho meses desde mi última entrada en el blog. Antes que nada, he de advertir que mi vida como la había conocido hace meses ha cambiado completamente. ¿Por qué? Sencillo:
He entrado a la universidad... O algo similar a ello.
Pues verán, después de haber fallado épicamente el examen de admisión a la UNAM en la primera vuelta, comencé a considerar el IPN como una opción verdadera y firme para estudiar medicina. Tomé un curso de preparación y, por un sueño que tuve, decidí hacer la segunda vuelta para la UNAM, aplicando ahora para la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Hice ambos exámenes (con una semana de separación entre ellos plagada de exámenes de tercer parcial en mi preparatoria) y, por razones que aún no logro comprender, fui admitido en ambas universidades. Decidí ingresar al IPN, a la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía, en la carrera de Médico Cirujano y Homeópata. Ahora sí, me siento importante.
Sin embargo, hay algo curioso dentro de toda esta historia.
Me siento como pez en el agua. Es algo bastante divertido. Me encuentro relajado, animado, feliz, pleno... Agreguen todos los sinónimos de esas palabras, comprímanlas en tamaño infinitesimal e insértenlas en su cuerpo con un detonador, hagan que explote y sabrán cómo me siento. He aprendido tantas cosas y visto tantas más que simplemente no comprendo cómo es que mi mente no explota. En lugar de eso, se vuelve esponja. Quiero saber más, quiero ver más, quiero hacer más... ¡Me quiero comer mi carrera! ¡Es simplemente impresionante! Mi madre dice que me encanta. Padre no quiere que le cuente lo que estudio, pero bueno... Mi hermana a veces me pregunta, sobre todo de Embriología. Con mamá es con quien más hablo y comento las cosas. Incluso me hace preguntas interesantes. Anatomía, embriología, bioquímica médica, histología... Materias básicas y maravillosas.
Ahora, hace unos días, un amigo publicó un enlace a otro blog, http://diariodeunmedicoblasto.blogspot.com, en el cual me reconocí en la manera de escritura. Resulta, por asares del destino, que el autor también estudia en mi escuela. ¿Casualidad? No lo creo.
jueves, 31 de marzo de 2011
Hablemos de música
Música (f, del griego mousikh, relativo a las musas, o lo poético): arte de expresarse por medio de sonidos armonizados.
De acuerdo a la definición de mi diccionario etimológico grecolatino del español, música significa lo escrito arriba. Sin embargo, creo que hay veces en que la música trasciende todo lo que son las barreras del sonido y la realidad misma para convertirse en algo sagrado y divino. Si no es así, ¿de qué manera podemos explicar este hermoso video? ¿No es cierto que la música está dentro de todos? ¿Somos tan egoístas como para negarle a las personas con capacidades diferentes el gozo y la felicidad de sentir la música en su cuerpo? Sé que, como se ha tocado en clase de filosofía, es extremadamente difícil explicarle a una persona que no puede escuchar qué es la música. Lo mismo sucede con una persona que no puede ver con sus ojos. Sin embargo, ¿qué pasa cuando als personas puede ver con sus oídos y escuchar por el tacto? ¿Ésto no es música? ¿No pueden disfrutar de lo mismo que nosotros?
Una vez, en un viaje que hice hace no mucho, el guía nos pidió que viéramos con nuestros ojos y que escuháramos con nuestra piel. Acto seguido, dijo que cerráramos los ojos y tomáramos de los hombros a la persona de enfrente. Después de ello, nos llevó a todos, con los ojos cerrados, hasta un lugar que no conocíamos. Ahí, dijo algo hermoso:
-Vean con sus oídos. Escuchen a la Madre Naturaleza y vean el lugar que tienen frente a ustedes.
Me esforcé lo mejor que pude. Abrí mis sentidos, intentando percibir todo lo que me rodeaba. Para ser sincero, me sorprendí. Sentí tantas cosas que no se pueden describir. Sentía a los demás a mis costados, pero también sentía el suave pero continuo murmullo de la vida. Era un suave torrente que giraba a nuestro alrededor, emanando de todas partes. En un principio, parecía débil. Sin embargo, fue creciendo hasta convertirse en un rugido poderoso que logró silenciar todo pensamiento, llenando mi cuerpo y mi mente de una tranquilidad tan hermosa que nunca he podido experimentar en otro lugar salvo cuando he logrado llegar a un alto nivel de meditación. Entonces, el guía nos dijo que abriéramos nuestros ojos. Frente a mí se encontraba una pequeña sección del cañón que habíamos descendido anteriormente en rappel. Mi sorpresa fue enorme cuando noté que la imagen que se había formado en mi mente coincidía de manera increíble con lo que tenía frente a mis ojos. El impacto mental fue enorme, pero la sensación de estar rodeado de vida era sobrecogedora.
Utilizo este ejemplo de mi vida para hacer notar que no es imposible observar con nuestros oídos y escuchar con el tacto. Es tan posible que muchas personas lo hacen día a día, sin pensar que es una tarea imposible. Si ellos lo hacen tan natural, ¿por qué nosotros nos encargamos de hacerlo algo tan extraordinario? Estamos tan acostumbrados a tener todos nuestros sentidos que, si por un momento imagináramos que no podemos ver o escuchar, nuestro mundo como lo conocemos se acabaría. No es posible que siempre intenemos hacer de una simple cosa algo enorme.
Entonces, con toda la firmeza que puedo recabar, declaro que todas las personas que hacen ésto en su día a día son héroes. Sí, héroes.
De acuerdo a la definición de mi diccionario etimológico grecolatino del español, música significa lo escrito arriba. Sin embargo, creo que hay veces en que la música trasciende todo lo que son las barreras del sonido y la realidad misma para convertirse en algo sagrado y divino. Si no es así, ¿de qué manera podemos explicar este hermoso video? ¿No es cierto que la música está dentro de todos? ¿Somos tan egoístas como para negarle a las personas con capacidades diferentes el gozo y la felicidad de sentir la música en su cuerpo? Sé que, como se ha tocado en clase de filosofía, es extremadamente difícil explicarle a una persona que no puede escuchar qué es la música. Lo mismo sucede con una persona que no puede ver con sus ojos. Sin embargo, ¿qué pasa cuando als personas puede ver con sus oídos y escuchar por el tacto? ¿Ésto no es música? ¿No pueden disfrutar de lo mismo que nosotros?
Una vez, en un viaje que hice hace no mucho, el guía nos pidió que viéramos con nuestros ojos y que escuháramos con nuestra piel. Acto seguido, dijo que cerráramos los ojos y tomáramos de los hombros a la persona de enfrente. Después de ello, nos llevó a todos, con los ojos cerrados, hasta un lugar que no conocíamos. Ahí, dijo algo hermoso:
-Vean con sus oídos. Escuchen a la Madre Naturaleza y vean el lugar que tienen frente a ustedes.
Me esforcé lo mejor que pude. Abrí mis sentidos, intentando percibir todo lo que me rodeaba. Para ser sincero, me sorprendí. Sentí tantas cosas que no se pueden describir. Sentía a los demás a mis costados, pero también sentía el suave pero continuo murmullo de la vida. Era un suave torrente que giraba a nuestro alrededor, emanando de todas partes. En un principio, parecía débil. Sin embargo, fue creciendo hasta convertirse en un rugido poderoso que logró silenciar todo pensamiento, llenando mi cuerpo y mi mente de una tranquilidad tan hermosa que nunca he podido experimentar en otro lugar salvo cuando he logrado llegar a un alto nivel de meditación. Entonces, el guía nos dijo que abriéramos nuestros ojos. Frente a mí se encontraba una pequeña sección del cañón que habíamos descendido anteriormente en rappel. Mi sorpresa fue enorme cuando noté que la imagen que se había formado en mi mente coincidía de manera increíble con lo que tenía frente a mis ojos. El impacto mental fue enorme, pero la sensación de estar rodeado de vida era sobrecogedora.
Utilizo este ejemplo de mi vida para hacer notar que no es imposible observar con nuestros oídos y escuchar con el tacto. Es tan posible que muchas personas lo hacen día a día, sin pensar que es una tarea imposible. Si ellos lo hacen tan natural, ¿por qué nosotros nos encargamos de hacerlo algo tan extraordinario? Estamos tan acostumbrados a tener todos nuestros sentidos que, si por un momento imagináramos que no podemos ver o escuchar, nuestro mundo como lo conocemos se acabaría. No es posible que siempre intenemos hacer de una simple cosa algo enorme.
Entonces, con toda la firmeza que puedo recabar, declaro que todas las personas que hacen ésto en su día a día son héroes. Sí, héroes.
"Fuera del mundo de los sueños, la vida puede parecer difícil, incluso cruel... Pero es vida."
miércoles, 30 de marzo de 2011
¡Anarquía!
Crisis (f., del latín crisis, y éste del griego krisis (decisión, juicio), que proviene de krinw, juzgar): momento decisivo.
Pues sí, me encuentro en crisis. Es curioso cómo un simple evento es capaz de destruir tu concepción del mundo, provocando que tus valores se remuevan en sus cimientos y se llenen de fisuras. Al parecer, dicha crisis me ha llevado a convertirme, por el momento, en un anárquico total. No es algo lindo, ya que es completamente diferente a lo que suelo ser (tranquilo, introvertido, serio). Sin embargo, siento que necesito este periodo de rebeldía para encontrar, nuevamente, una manera con la que pueda percibir la realidad. La que tenía anteriormente se yace frente a mí destruida completamente y sin opción a reparación. Así, me encuentro en un momento decisivo de mi vida: ¿luchar por lo que en verdad quiero o dejarme llevar por estos sentimientos que, poco a poco, son cada vez más fuertes e intensos?
Pues sí, me encuentro en crisis. Es curioso cómo un simple evento es capaz de destruir tu concepción del mundo, provocando que tus valores se remuevan en sus cimientos y se llenen de fisuras. Al parecer, dicha crisis me ha llevado a convertirme, por el momento, en un anárquico total. No es algo lindo, ya que es completamente diferente a lo que suelo ser (tranquilo, introvertido, serio). Sin embargo, siento que necesito este periodo de rebeldía para encontrar, nuevamente, una manera con la que pueda percibir la realidad. La que tenía anteriormente se yace frente a mí destruida completamente y sin opción a reparación. Así, me encuentro en un momento decisivo de mi vida: ¿luchar por lo que en verdad quiero o dejarme llevar por estos sentimientos que, poco a poco, son cada vez más fuertes e intensos?
Es entonzes kuando uno komprende la fragilidad de la bida...
domingo, 27 de marzo de 2011
Noticias, noticias
Tanto tiempo sin miedo, repentinamente anziedad. Termina kon una notizia. Mi korazon esta en paz.
Aquí me encuentro nuevamente, con una actualización de mi vida poco interesante. Pues verán, hace unas doce horas me enteré que no fui aceptado en la universidad para la que había aplicado. Entre nosotros, ya suponía que no me aceptarían. Al principio sí me decepcioné, pero después, con el apoyo de una gran amiga mía, comprendí en verdad las cosas. Ahora me encuentro más estable y, de alguna manera, contento. Sé que las cosas pasan por alguna razón. Lo difícil es comprender dicha razón. No tengo por qué sentirme mal, ya no puedo cambiar lo que hice. Lo único que me queda ahora es seguir luchando para conserguir mis sueños.
Pero bueno, no me arrepiento de nada. No tengo por qué hacerlo.
jueves, 24 de marzo de 2011
Meses después...
Vaya, vuelvo a regresar a este pequeño santuario en línea. Aunque mi profesor de Formación Cristiana diga que es algo inexistente (y, lamentablemente, tiene mucha razón), para mí es un lugar verídico, un pequeño refugio en el cual puedo esconderme del mundo que me rodea y de todas las presiones, miradas y burlas de mi mundo real. Suena bastante patético: alguien refugiándose en algo que no existe físicamente. Sin embargo, es lo único que puedo hacer. Después de haber presentado examen de admisión en una posible universidad, me doy cuenta de varias cosas:
- Ha pasado un mes desde que hice mi examen.
- El próximo domingo publican resultados.
- Mi último año de preparatoria se está acabando.
- Ensimismado en mis estudios, no me di cuenta del poco tiempo que me quedaba en la preparatoria.
- Mi último mes de clases se verá plagado por proyectos, trabajos de investigación y supervisión de un modelo de la Organización de las Naciones Unidas.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Una veintena más tarde
Aquí estoy nuevamente con una pequeña parte de mi vida. Han pasado veinte días desde mi última entrada, pero han pasado también muchas cosas. Mi pasado se ha reencontrado con mi presente, lo cual me provoca muchos dilemas. Junto con eso, tuve un periodo bastante curioso de exámenes. No es porque no supiera las cosas, simplemente porque no estudié como debía. Me he prometido que eso no volverá a pasar, y juro que lo cumpliré. Estoy muy preocupado por el acceso a la universidad, y cada vez parece ser que todo indica que, nuevamente, no tengo ni la menor idea de lo que quiero estudiar. ¿Saben?, hay algo que siempre hace que cambie mi opinión sobre las cosas, aunque en esencia siempre me mantengo igual. Es muy probable que nadie lea esto, de eso estoy completamente seguro, pero de igual manera me agrada saber que ese "nadie" se puede interpretar como un agradable silencio que puede producir aquella sensación de paz que, por el momento, deseo tener sin importarme nada. Oh, eso me recordó una cación de Alex Ubago, "Sin miedo a nada", pero me desvío del tema.
Una veintena más tarde, todo ha vuelto a cambiar. ¿Qué pasará en un futuro cercano?
PD: Side note, I'm victim of sunburn! It hurts horribly...
Una veintena más tarde, todo ha vuelto a cambiar. ¿Qué pasará en un futuro cercano?
PD: Side note, I'm victim of sunburn! It hurts horribly...
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